lunes, 17 de marzo de 2008

Invitación


EL FINAL



El Taller de Periodismo Literario de Oaxaca comparte las fotografías de final de curso de Crónica y Reseña; ahora nuevas páginas se escribirán con entrevistas y artículos. ¡En hora buena!




OLORES Y SABORES DEL MERCADO DE COMIDA TÍPICA DE OAXACA





Judith Osorio y Sulma Perzabal


El día de plaza

Fray Diego de Durán, en su libro “Historia de las Indias de la Nueva España”, describe que antiguamente se tenía la creencia de que “los dioses de los mercados prometían grandes y malos augurios y pronósticos a los pueblos comarcanos que no acudían a sus mercados, sobre lo cual había términos señalados de cuántas leguas habían de recorrer a los tianguis para honor a los dioses”. Era costumbre ir primero al tianguis y después a misa. Todos los mercados tenían sus días señalados, primero fue de cinco en cinco, llamándolos “macuil tianguis” que quiere decir “mercado de cinco”; después fue de ocho en ocho, denominándoles “tianquiztli” que significa “mercado”; en unas partes son todos los días lunes y en otras todos los martes y en otras todos los miércoles, y así de los demás días. Como siguen actualmente en Oaxaca los tianguis o plazas: en Tlacolula de Matamoros los domingos; en Miahuatlán de Porfirio Díaz los lunes; en la ciudad de Oaxaca los martes, viernes y sábado; en la Villa de Etla y Zimatlán de Álvarez los miércoles; en Ejutla de Crespo y Zaachila los jueves y en Ocotlán de Morelos los viernes.

El 20 de noviembre



Entre chubascos y lluvia a cántaros las calles del centro histórico de la ciudad de Oaxaca nos obligaron a caminar a prisa a la zona de mercados. Las que escriben nos resguardamos en una de las entradas del “20 de noviembre”, antes conocido como el mercado de la “Industria” construido en el año de 1956. También se le conoció como “San Juan de Dios” por la iglesia que se localiza a un costado, la cual fue el primer edificio religioso construido en la “Verde Antequera”, como Hernán Cortes denominó a Oaxaca. El espacio que ocupan actualmente los locatarios eran originalmente terrenos del ex -convento de la Orden de los Juaninos.

En sus inicios el “20 de Noviembre” era muy completo, se vendía de todo. Cuando se abrió la Central de Abastos, los vendedores de frutas y verduras se resistieron a cambiarse al otro establecimiento. Manifestando su oposición con la formación de un tianguis que abarcaba treinta y cinco calles. Finalmente la líder de los comerciantes, Genoveva Medina en acuerdo con Alfonso Pérez Gasga gobernador durante el sexenio del 1º. de diciembre de 1956 al 1º . de diciembre de 1962, logró que se liberara esta zona y se trasladasen a la Central de Abastos. Este lugar creció mucho y su acceso se hizo muy difícil y peligroso.

El mercado “20 de Noviembre” tiene cuatro entradas, la principal se encuentra en la calle de Aldama en donde se observa a primera vista un letrero que dice:”BIENVENIDOS AL MERCADO 20 DE NOVIEMBRE” y donde se instalan músicos y cantantes, así como los puestos de joyería de chapa de oro, atendidos por mujeres de la región del Itsmo de Tehuantepec. Por la entrada de la calle de 20 de Noviembre podemos encontrar los puestos de barro negro y barro verde, los locales que exponen piezas de hojalata como espejos y objetos de decoración. Por el acceso de la calle de Arteaga se ofrece la venta y molienda de chocolate almendrado, semi- amargo y pastas de mole negro y mole rojo.

Por años a existido una confusión con los mercados “20 de Noviembre” y “Benito Juárez”. Ya que se encuentran sólamente separados por la calle de Aldama. El “Benito Juárez” es más antiguo, fue construido en 1894 y se caracteriza por ser un centro comercial más completo, pero no venden carnes asadas. No sólo existe esta confusión geográfica sino pocos saben que el nombre del mercado es: “Benito Juárez Maza”, porque resulta que el actual administrador de estos mercados, Leonardo Méndez Osorio, nos mostró un documento antiguo donde se comprueba el nombre original de este mercado. También comenta que “es una tradición la vida en el mercado, porque es un encuentro de personas que hacen las relaciones humanas llevaderas, afectivas entre los clientes y los marchantes, a diferencia de los supermercados nacionales e internacionales.

Olores y sabores

Caminando por la calle de Miguel Cabrera se percibe el exquisito sabor y olor de las carnes asadas como: el chorizo, el tasajo, la cecina, la costilla, los chiles de agua y las cebollas, que hicieron que nos acercáramos a la entrada del mercado 20 de noviembre, por esta misma calle.

Resaltan a los costados de este acceso las marchantas que venden en el piso verduras como los nopales preparados en ensalada con su salsa roja para comer un rico taco; el “nicuatole” parecido a la gelatina elaborada con masa, canela, agua y azúcar roja. También son notorias las canastas de chapulines, los gusanitos de maguey, así como un expendio de venta y molienda de chocolate y mole. Las tostadas de Tlalixtac de Cabrera, las tortillas y pan de trigo originarios de la región de la mixteca.

Nuestros ojos se convierten en una cámara fotográfica que observa a las vendedoras con su atuendo característico de mandil colorido y los aretes dorados diciendo:” güeritas, güeritas, qué van a comer, les preparamos una mesa”.

Después de escuchar, ver, oler y antojarnos nos decidimos por un puesto que está al final del pasillo. Del anafre y del comal se desprende el humo de las carnes que es un poco molesto a la vista y al olfato pero no impide el apetito de degustar un buen pedazo de tasajo acompañado de las rajas con sal y limón, guacamole y tortillas hechas a mano, tlayudas o blandas.

Las mesas cubiertas con los típicos manteles, ya sean de hule o de telas bordadas de flores, y las peculiares sillas improvisadas con rejas de refresco apilonadas hacen del lugar un ambiente sencillo y diferente.

La gente que concurre dentro de los comedores es de distintos lugares, edades y status sociales, desde los lugareños, extranjeros nacionales e internacionales admirados por la gastronomía tan diversa de la cultura mexicana y oaxaqueña.

En el mercado se pueden observar ciertas reglas y pautas de conducta, desde el caminar lento observando la preparación de la comida, buscando la carne más exquisita, preguntar precios, regatear.

Al final del espacio donde se vende el tasajo, carne de res única en México que se tasajea y se denomina de diferentes maneras: de hebras, de punta y de revés; se encuentran “las fondas” de las”comideras” que son otra opción más para paladear los moles de la región: principalmente “el mole negro o manchamanteles”, platillo tradicional en fiestas patronales, bautizos y bodas y que tiene innumerables variantes que existen a lo largo y ancho del estado.

El mole tiene su origen en la época prehispánica; se trata de una salsa denominada “molli”, de la que dan cuenta códices como el Florentino. Al contacto con los sabores españoles, árabes, africanos y asiáticos, llegados por las dos costas del país durante la Colonia, el “molli”, tomó un camino propio, mestizo, complejo y ajeno a todo convencionalismo. El mole más que un platillo es un estado de ánimo, es una palabra mágica que evoca lo sacro y lo profano. Alimento, a la vez que sensualidad y rito, es permanencia, al tiempo que evolución. Algo característico de este platillo es su sabor entre dulce y picante. Expertos en la cocina oaxaqueña afirman que la creación de un buen mole comienza en el mercado, con la selección y la compra de ingredientes de la mejor calidad.

En el mercado, el mole además de comerlo en una fonda, se puede adquirir como una pasta ya preparada y envasada lista para agregarle otros ingredientes al gusto de quien lo prepara, como la carne, el caldo, el ajo, la cebolla, el ajonjolí, el chocolate, el tomate y los chiles, entre otros.

En los pasillos largos de los comedores, las fondas con sus carteles de cartón fluorescente con letra de molde, anuncian además la variedad de menús como: sopas de pasta y verdura, arroz blanco y rojo, enchiladas de coloradito, consomé de pollo, caldo de res, caldo de gato, verde de espinazo, amarillo de pollo y res, frijoles de olla con tasajo o chiles rellenos, tlayudas con quesillo o tasajo, tacos fritos o enchilados, quesadillas de queso, sesos, o flor de calabaza, molotes con chorizo y papa, memelitas de frijol con queso y salsa de chile verde, salsa de miltomate o salsa de tomate rojo , estofado de pollo con sus aceitunas y alcaparras. Los mostradores invitan a consumir con la exhibición de pollos enteros ya cocidos, las charolas de chiles rellenos calientitos, los rábanos abiertos en forma de flor y las lechugas orejonas, los jarros de barro verde con su molinillo para el “chocolote-atole”; los vitroleros de vidrio con agua de horchata con trocitos de melón, cáscara de limón, nuez y tuna, así como el agua de limón rayado y de jamaica.

Ahora nos encaminamos a los puestos de pan, producto oaxaqueño inigualable en México y que ofrece una gran variedad: de yema de huevo y mantequilla, resobados, amarillo cubierto de ajonjolí tostado, bolillos, molletes, hojaldras, marquesotes especie de pan poroso y de cazuela rellenos de chocolate.

Seguimos recorriendo y llegamos a las fondas de los famosos caldos de gallina, de pata de res, de menudo y de birria, acompañados de su cilandro, cebolla, chile verde y limón, que son muy propios para acompañarlos con una cerveza bien fría.

Los olores y los sabores se combinan con la armonía de la música regional: la marimba que se distingue por su peculiar sonido de danzones como el popular “Nereidas”, cuyo autor es un zaachileño apodado “Dimas”. También ejecutan sones y chilenas de la región costeña llamada “Pinotepa Nacional”. Se pueden ver músicos improvisados, muy pobres pidiendo limosna. Otro tipo de músicos complacen al público con melodías norteñas como “el sinaloense” y “tristes recuerdos” popularizada por el intérprete y actor Antonio Aguilar.

Frente a nosotros en una de las mesas que estaba junto a la nuestra observamos a una niña subirse en una banca para ver a los músicos; y un abuelo cargando a su nieto quien también voltea a ver con admiración y sonrisas a los cantantes.

Cerca de uno de los accesos del mercado se encuentra un altar dedicado a San Juan de Dios. Siguiendo el calendario de la Iglesia Católica los mercaderes celebran festividades como la de la virgen de Guadalupe, de Juquila y de la Soledad, Patrona de los Oaxaqueños.

El día 20 de Noviembre es el aniversario del mercado, la celebración es organizada por la administración y por las familias que se sostienen de vender comida. Una misa, una comida, la quema de un castillo de fuegos pirotécnicos, una calenda y un baile popular son los eventos que se llevan a cabo para festejar un aniversario más de la fundación del mercado de comida típica de Oaxaca.

Es característico también que existan personajes que sobresalen por sus cualidades o por su perfil de líderes, como la señora Leonarda Morales Osorio quien es la secretaria general del Frente Único de Cocineras; además hay quienes destacan por la antigüedad de su negocio como es el caso de la propietaria del comedor “La Abuelita”, que fue abierto en 1956.

Asistir al mercado o a la plaza se vuelve parte de la vida cotidiana de las personas, una vida cotidiana organizada y con significados para los que en ella participan, es una fiesta para los asistentes, porque en unos se degusta el paladar y la convivencia, en otros el orgullo por la comida de su región. Fray Durán mencionaba también que desde los inicios del mercado o tianguis, este representaba fiesta y solemnidad. En una de las narraciones del escriba español, relata la negación a trabajar de un hombre diciéndole a su amo: ¿no sabes que mañana es gran fiesta en este pueblo?, ¿Cómo quieres que trabaje? Déjalo para otro día, ¿no sabes que es fiesta mañana del “tianguis” que hay en este pueblo y no queda hombre y mujer que no sale a solemnizarlo?

domingo, 11 de noviembre de 2007

LA BATALLA DE TODOS LOS SANTOS


Alejandro Guzmán

agg.wildchild@hotmail.com

EN DIAS PASADOS
El domingo 29 de octubre del 2006, dos días después del asesinato de Brad Will, reportero independiente estadounidense y debido al escándalo internacional, la PFP, por orden presidencial ocupa, no sin resistencia, la Ciudad de Oaxaca. Deshacen barricadas y acampan en diversos puntos de la ciudad. La UABJO -último bastión de resistencia de la APPO y la poblada- cuenta aun con el eficaz y último medio de comunicación confiable: la radio. Prioridad es entonces desalojarlos. Fuertes los rumores suenan a partir del lunes de esta incursión.

PROLEGOMENOS
Al fin y después de algunas falsas alarmas, el jueves 2 de noviembre, día festivo nacional, antes de las 8 de la mañana se dan las primeras escaramuzas. En el campo de fútbol, a un costado donde anteriormente estaba situada la biblioteca central de la Universidad, policías agreden a la muchachada aun de guardia. Por la radio nos enteramos y acudimos a tomar fotos. Frente al mencionado campo, sobre avenida universidad, se encuentra en firmes el primer contingente de PFP``s. Mas allá, en la gasolinera de 5 señores, la Federal de Caminos cubre su retaguardia.
En un principio, son mayoría los periodistas. Los vecinos comienzan a juntarse, las primeras cadenas humanas frente a los polis son, por supuesto, de mujeres. Algunos de los insultos:"lárguense malditos", "así fueran con los narcos", "pinches ignorantes". Uno, de ridícula estatura para su oficio, seria la comidilla de todos: "hey, trajeron a su mascota a conocer Oaxaca", "no se vale que metan niños", "a ese todavía lo viste su mama"... De chamarra azul y pasamontañas -se adivina joven-, alto y robusto -recuerda a un verdugo- y haciendo sombra con su mano -comparando su estatura con la de los receptores de sus insultos-, señala y reta: "A ver tu, a ver tu pendejo vamos a darnos en la madre", "O tu que te estas riendo pendejo", "A cualquiera de ustedes les parto la madre" ( ¿Quien hubiera ganado de enfrentársele a un guardaespaldas gorilón de un comandante que andaba por ahí unos días antes?). Llega más y mas gente. Se sabe que los vecinos de 5 señores son aguerridos, lo han demostrado en el conflicto, no así los de La Noria, fraccionamiento residencial, aunque no completamente habitado por fufu-rufus. Obligado es encontrarse a las amistades o algún amigo de tu amigo por ahí, papaloteando, gritando, apoyando. Son casi las 11 y algunos comienzan a retirarse, parece que no habrá nada, que siempre no entraran a C.U.

LA BARRICADA DE SORIANA
Aun podía vérsele en la víspera: una pipa de gas y autobuses, total oscuridad, de miedo vaya... el mismo que experimentaron a los que les toco la guardia a un costado de la barricada, en los campos. El caso es que por la mañana ya no estaban los vehículos, a saber como se los llevaron.
De cerca de la gasolinera caminamos 500 metros al otro frente. La barricada ya no es imponente. Hecha de carritos de Soriana, maderas, pupitres y clavos sujetos a superficies esféricas. El altar de muertos conserva aun frutas y pan, también algunas coca-colas listas para los gases.
Alguien grita: "Ahí vienen esos mierdas". Sobre avenida Oaxaca se acerca el convoy de vehículos suscitando, mas que la admiración, el miedo y un estupor indignante en mis conciudadanos, ya avezados a semejantes ejemplos de poder y gandallez. Muchos retrocedemos por instinto. Sin premura ellos se van formando conforme bajan de los vehículos. Algunos, vestidos de civil, comienzan a retirar los restos de la barricada de la noche anterior. De nosotros, la mayoría observamos desde el estacionamiento de la entrada de los campos hacia los 100 metros que nos separan de la barricada...
¡Pfum! ¡Pfum! ¡Pfum!
A lo que, en nuestros rostros, gases.
Una vez tras otra van cayendo los cilindros y de la misma forma son regresados a la dirección en que fueron lanzados. O bien, a los costados de la avenida. El helicóptero apoya este primer ataque. Pero el viento esta contra ellos. Aquí y allá hay personas ofreciendo cubre-bocas, cocas y vinagre a los primeros intoxicados, pocos para la cantidad de gases lanzados, aunque uno que otro ya vomita. Arden los ojos y la garganta.
(Un día después de la entrada de la PFP y debido a los enfrentamientos y el uso de tóxicos en el agua que arrojaban las tanquetas, Medina Mora, Secretario de Seguridad Publica, declaro, con infortunio, algo así como que "...poseen una sustancia que inhibe la agresividad de los manifestantes". (¡!)

GRANADAS DE FRAGMENTACION
En latas de refresco además de la gasolina se añaden clavos y tachuelas, encienden la mecha y ¡pacatelas! dañinas fueron. Las llevaron a la línea de combate en 2 cajas de huevo, de 50 a 90 eran quizás. Un tanque de gas con la mecha encendida inhibe el avance de los polis. Nuestra tropa de elite (¿Nuestra?), de grandes cojones, avientan las bombas de cuatro en cuatro, vaya, tan desordenados no estuvieron, al parecer leyeron sus manuales guerrilleros, que asesoría eperrista ni que la chingada: do it yourself, lema y causa punk. Los primeros heridos tienen que ser llevados en camillas o a hombros de sus compañeros por los metales incrustados en sus piernas. Decía Aristóteles (¿o Arriano?) que la capacidad de indignación es indispensable a la virtud. Lo recuerdo en tal momento y empiezo a recoger piedras. Por supuesto que no existe virtuosismo alguno en aventar piedras, pero entiendan ustedes la emoción del distante instante. Basto un grito anónimo de "Resistan compañeros", seguido de otros parecidos, para que un idéntico movimiento cundiera en los demás. Ya estrellan las rocas grandes en el asfalto intentando multiplicarlas, ya las colocan en carritos del super, ya los llevan al frente. Poco a poco avanzan y se van concentrando en la barricada. Del interior de C.U traen más carritos con piedras. El Dani –o como se llame- porta su bazuka con orgullo: se ha convertido en experto artillero. Quizás su corta edad le impida conocer el fondo de las cosas, ese fondo que muchos adultos creen conocer al juzgan el movimiento en grado proporcional en que ven afectados sus propios -y respetables, al fin y al cabo- intereses (¿Y el prójimo?). Quien sabe. Who cares? El valor del Dani nos da valor a los tibios. Otrora niño de la calle, ha encontrado un remedio en el movimiento a su abominable no-tener-nada-que-hacer, como tantos otros; o como tantos mas no lo han -hemos- hallado en ningún lugar. Los fotógrafos lo siguen, docenas de fotos le tomaron, le impiden desenvolverse a sus anchas, le estorban. Los cohetones de otro bazukero cercano a mi no atinan en su blanco, se desvían para cualquier lado, menos hacia el frente.Otro puberto, en cambio, maneja con presteza su resortera y nos grita: "Péguenles de frente, avienten las piedras directo". Pero si le hago caso, le pegaría en la tatema al valedor de enfrente. Se estrenan dos escudos de madera, de casi dos metros de largo y 50 centímetros de ancho, con una mirilla. Uno lo porta Drácula, que, vestido en anarquía, siempre esta en primera línea. Los provoca. Y cuando le llueven las pedradas, se esconde y observa por el agujero. La madera resiste. Todos resisten. Algunos llevan radios portátiles y desde ahí, se alienta a no dar un paso atrás. Niños y señoras traen más piedras de los campos.

LES ECHAMOS MONTON
Es día de descanso, las canchas están llenas. Se unen los que practican futbol y basquet. Ya somos mas: los de la APPO, los vecinos, los curiosos, los punks, los maestros y sus hijos, los universitarios que defienden a su alma mater, los que les agrada la violencia y además odian a los uniformados, capitalinos y extranjeros, los yonquis sin remedio... Ahora si, todos los hombres nos acercamos hacia el frente. Impresionante es el ruido de los proyectiles que castiga los escudos de los polis (¿De donde salio tanta piedra?). No hay tregua y retroceden. Se observan varios caídos, siniestrados en sus molleras. Rechazados por una multitud constituida de cualquier manera. Un pequeño e improvisado ejército popular. A los que no estuvieron y no escucharon los gritos, les refiero algunos: "Oaxaca no es Atenco", "Les pusimos en su madre pendejos", "No se vayan, ¿Ya se cansaron?" "Viva la APPO", "VIVA OAXACA", sobre todo, este ultimo. Como sea, mas fácil de imaginar que de describir esa inenarrable alegría. Es ya Historia: son nuestras pasiones. Un único momento en el que fuimos más fuertes que ellos.

PATITAS PARA QUE LAS QUIERO
Pero como en esas películas en las que, sobre la mesa, hay una un plato con forma de campana que esconde el platillo principal, para ser devorado en el momento justo, así aparecieron las tanquetas y aquello degenero en estampida: todos pies en polvorosa. Se aventaban zig-zagueantes sobre la palomilla, hacían sonar sus trompetas, aventaban agua amarilla (si, de la mismita deshinbidora de bajas pasiones). Bastantes se replegaron a C.U: hasta ahí llegaron los uniformados aventando gases, pero no pudieron entrar. Otros corrieron para 5 señores, escenario de otra batalla. Muchos más a las calles aledañas de la Noria. Poco o nada sabíamos los unos de los otros. Mientras huía en dirección a avenida Oaxaca, cerca de Chedraui, una anciana se asoma temerosa por la puerta de su hogar y con la mano extendida, obsequióme una botella de vinagre. Al parecer prescindió del vinagre de su despensa, porque ya estaba a la mitad. O quizás era una mujer adulta combativa, una de tantas que dieron ejemplos de valor. ¿Como enredarse en raciocinios acerca de la conveniencia del movimiento si tales muestras de apoyo conmueven, aun en ese dia todo confusión? En todo caso, hubiera preferido una coca, porque la sed era harta. Ya en Chedraui, una tanqueta impedía el paso con dirección al periférico, hubo escaramuza, incluso un insensato quiso romper la puerta de ese negocio, cosa que le impidieron gritos obligándole a comportarse. En mi memoria quedaran las casas, en ese fraccionamiento, en las que sus habitantes aplaudían y celebraban, ya en sus azoteas, ya en sus banquetas, la pertinente represión a todos los rebeldes.

PIRRICA VICTORIA
A unos lentos los apañaron en la Chevrolet. Ahí frente a Romasa hubo otro feroz enfrentamiento, simultaneo al de 5 señores. Pues se dio el caso que en Zaachila, pueblo resistente donde lo haya, salieron varios camiones con dirección a C.U. Se toparon en el periférico, a la altura mencionada, con otro contingente de la PFP. Fue después de la retirada en C.U. O sea que a este contingente le cubría la retaguardia otro en Chedraui, cosa que los que estacamos ahí ignorábamos. Al final les dieron vuelta. Y avanzaron hacia 5 señores. Aquí, incendiaron brevemente dos tanquetas, una se atoro justo frente al puesto de revistas con el camión de choferes del sur que hacia de barricada, lo cual aprovecho la pandilla para surtirlo de bombas molotov. La otra tanqueta, que se dirigía a
la radio, también fue detenida y levemente levanto llamas.
Festejamos en el crucero de 5 señores, tras varias horas de enfrentamientos, con Flavio Sosa sonriente -dicen que nunca estuvo en el frente, -al menos yo no vi su inconfundible cuerpo donde estuve-, celebrando las batallas. Se entono un "goya" creo que por primera vez. Seria más exacto decir, sin embargo, lo pírrica que fue la victoria. El 25 de noviembre fue un desquite total, de ellos.
El cuerpo adolorido al día siguiente delataba a los participantes.

sábado, 13 de octubre de 2007

Amanecer en el Zócalo

Sandra Liliana Ramírez Barrera
sandrali31@hotmail.com


Amanecer en el Zócalo
Los 50 días que confrontaron a México
Elena Poniatowska
2007
Editorial Planeta
395 pp.

Como una ciudad dentro de una ciudad, es una de las maneras en que Elena Poniatowska define a uno de los movimientos con mayor trascendencia en la política mexicana, que se sintetiza en la figura de Andrés Manuel López Obrador, ex candidato a la presidencia de México.

En Amanecer en el Zócalo, Poniatowska ofrece a los lectores un paseo por las entrañas de los campamentos levantados por los simpatizantes de AMLO, desplegados en la avenida Paseo de la Reforma y el corazón del país, la Plaza de la Constitución, durante el 2006.

Historias que se funden en la gran urbe, cimentadas en hombres y mujeres que representan mayoritariamente a la clase obrera y campesina mexicana, son recopiladas por la narradora quien, a manera de diario, extrae de los fugitivos labios del tiempo las frases de alegría y apoyo al Peje.

Con un lenguaje coloquial y sencillo la escritora, varias veces galardonada por sus producciones literarias, describe el momento histórico sin discriminar a sus protagonistas: desde la humilde vendedora de tamales, la mexiquense doña Herminia que se emociona por un beso de López Obrador, las pejeviejitas Luchita y Anastacia, hasta los más “altos” políticos involucrados en la contienda electoral, que incluyen a personajes como el “innombrable” y la “chachalaca”.

La crónica de los 48 días de plantón es apoyada por notas informativas, columnas de opinión y entrevistas publicadas en los periódicos nacionales e internacionales, la mayor parte desfavorables para el movimiento al subrayar, de manera enfática, el rechazo al paralizar dos de las vías más importantes de la ciudad de los Palacios a favor de un movimiento político, a lo que la misma Poniatowska se suma, reflexionando para sí: “Me preocupa mucho su enojo pero como ya van veinte veces que lo digo, no tiene caso repetirlo”.

En Amanecer en el Zócalo la autora de obras como La noche de Tlatelolco (1971), Nada, nadie, las voces del temblor (1988) y la recién ganadora del Premio internacional Rómulo Gallegos El tren pasa primero (2006) se incluye en el desarrollo de esta historia, tanto en su papel de cronista como en el de participante activa del movimiento, subrayando el hecho de que es el mismo López Obrador quien, con una frase directa, de nueva cuenta le pide su ayuda, anteriormente dada por Elena a raíz del desafuero en contra del tabasqueño: “Quiero que seas mi asesora, hagas propuestas y te entrevistes con el mundo de la literatura, del arte y de la ciencia para hacer un proyecto de cultura”.

Confesando su debilidad para negarse la autora, titubeante, ingresa al polémico movimiento político, al que se suma además Jesusa Rodríguez, actriz y principal activista en el plantón, a quien Elena conoce desde hace 26 años y que califica como la “sacerdotisa” del megaplantón: abierta, aferrada e irreverente, una mujer que gusta de los huipiles y de portar orgullosa su casco de minero.

De esta manera tenemos a la escritora entusiasmada al tener contacto con las miles de almas anónimas hacinadas en los campamentos, donde lejos de apropiarse de los templetes y protagonismos, disfruta paseando puerilmente entre edredones, tiendas de campaña y cocinas improvisadas, preguntando y curioseando dentro de un ambiente que transforma al frenesí citadino diario, en un espacio que es descrito por Elenita como un mundo de convivencia, solidaridad y organización.

A pesar suyo la periodista también integra en la crónica las incomodidades que representa el vivir a cielo raso, guareciéndose bajo el techo de una tienda de campaña ante una fuerte granizada, o bien utilizando los servicios sanitarios improvisados, a los que arrepentida de usar, resume bajo la frase: Ví y olí y salí espantada de la miseria humana.

Con sus 74 años y una impresionante trayectoria literaria bajo el brazo, la novelista lee, analiza y asocia el origen del megaplantón a un contexto histórico de corto plazo que converge en AMLO, desde la demanda generada por el predio El Encino, su desafuero y el proceso electoral, pero sin detenerse en sus pormenores.

A la vez que transcurre el megaplantón, la curiosa Poniatowska mantiene un diálogo abierto consigo misma, preguntándose en ocasiones su afán de adherencia al movimiento con frases como ya quiero que se acabe, ya quiero estar en mi casa escribe y escribe la novela. Plasma sus dudas, traslada su opinión al papel, su pensamiento al bloqueo, el cual rechaza pero que a la vez magnifica en razón de su protagonista.

Se trata de una narración que reposa en la esencia de una corriente social originada en una conciencia opuesta a los intereses establecidos por las instituciones de la derecha. Es la crónica del movimiento que, lejos de mantenerse en una esencia blanda, logra adueñarse de la historia del 2006 en dos meses, repercutiendo positiva o negativamente en afiliados y ajenos a la lucha por el poder, contextualizada en la agonía del “sexenio del cambio”.

Los últimos dos días que abarca el diario están dedicados al nombramiento de López Obrador como “presidente legítimo” y al levantamiento del plantón después del veredicto del TRIFE en contra del perredista, con lo que quedó atrás el espacio que fue ocupado por gente soñadora que creía en un ideal inspirado en un solo personaje: AMLO.


domingo, 7 de octubre de 2007

Porter descubrió la paciencia oaxaqueña



Andrea León Martínez
andreakleon@hotmail.com


Porter descubrió la paciencia oaxaqueña
Andrea León


Caos. Es la palabra que describe la noche en la que “Porter” visitó Oaxaca. La cita en La Curtiduría era a las siete de la noche, sin embargo a las diez y media las puertas del lugar aún estaban cerradas. Cuatro horas de espera.

Los adolescentes mantenían la paciencia mientras los organizadores se paseaban de un lado a otro sin hacer nada. Una torreta giraba destellando luces rojas y azules iluminando la calle empedrada en donde había dos filas, una de mujeres del lado izquierdo, y una de hombres del lado derecho quienes al ver arrancar la patrulla gritaron: ¡putos!

El vehículo oficial se detuvo de forma desafiante y el silencio se apropió de la situación, sólo una jovencita tuvo valor y gritó: ¡analfabetas!, los policías la miraron con desprecio para después perderse al final de la calle.

La desorganización de los encargados del evento fue evidente, el humo del cigarro marcó la espera, hasta que una puerta se abrió y poco a poco fueron entrando los chicos que inmediatamente abarrotaron la primera fila del escenario, los baños y el bar improvisado, en donde cuatro manos fueron insuficientes para cobrar, destapar y servir cervezas.

El ritmo surf de “Los Discípulos” evocó un momento playero y de lucha libre, ya que los músicos con máscaras de luchadores ocuparon el escenario. ¡Porter! Exigían los presentes y tenían derecho después de las cuatro horas perdidas, pero los chicos se portaron bien y escucharon a los luchadores músicos, quienes dieron paso a “Red gloss”, las dos, bandas oaxaqueñas.

Más tiempo de espera, los encargados del sonido subían y bajaban del escenario, los vasos de plástico se escuchaban tronar en el piso al ser aplastados, no hubo tregua, covers de fondo, los chicos cantaban a “Queen”, sin Freddie Mercury en la voz, otros se tiraban al suelo a descansar las piernas, a fumarse un cigarro, a pedirles a sus papás que los dejaran quedarse un rato más.

“Ellis Paprika” subió al escenario. Su comandante saludó al público con un gesto militar vistiendo una playera de Mickey Mouse, sus movimientos de niña bien contrastaban con la potencia de su voz que explotó cuando sucedió el primer accidente de la noche, el micrófono se desconectó, la cantante se quedó con el armatoste en la mano mientras el cable danzaba a su propio ritmo en el piso.

Eso sucedió cuatro veces más hasta que con cinta de aislar roja, del mismo color del listón que usaba ella en la cabeza a manera de indio, unieron el aparato para que el concierto pudiera terminar en paz.

“No vamos a cancelar porque venimos de Guadalajara a roquear”, dijo con paciencia la líder en una atmósfera que fue tensa hasta el momento en el que cantó “No puedo”, el lugar se estremeció por la energía emanada por todos los presentes, y es que los chavos sabían la canción, en el rostro de la cantante se dibujó una sonrisa de incredulidad que la llevó hasta las lágrimas. Gracias, dijo al finalizar, y gritó: ¡los queremos mucho!

Y sí, “Ellis Paprika” quiso a Oaxaca hasta caer, hasta que ella cayó después de un orgasmo que sólo la música puede provocar. Así finalizó la presentación de la banda que se disculpó por las fallas técnicas, que todos sabían estaban fuera de su alcance.

Los covers llenaron una vez más el espacio. La cantante de “Ellis Paprika” salió a firmar autógrafos; la espera se hacía eterna porque ahora sí, era el turno de “Porter”.

Ellis Paprika, nombre de la cantante y de la banda, prometió volver mientras se tomaba fotos y firmaba playeras y demos, incluso consideró la posibilidad de presentar en Oaxaca su próxima producción, porque ellos volverán cuantas vences los inviten “el sonido estuvo de la chingada, pero nosotros volvemos por ellos, porque nosotros tenemos sueños que ellos hacen posibles”, puntualizó señalando al enjambre de jóvenes que la rodeaba.

Los minutos pasaron y a la una y media de la mañana una valla humana empezó a formarse cerca de la puerta de los camerinos, el intento de los integrantes de “Porter” por pasar inadvertidos usando grandes sudaderas y gorros que les cubrían el rostro fue insuficiente, pues los asistentes se dejaron ir sobre ellos, quienes rápidamente subieron al escenario esquivando las decenas de manos que los querían tocar.

Un guitarrazo dio inicio al concierto, la voz gótica tergiversada del cantante hacía eco en los presentes. El público sabía todas las canciones.

Juan Carlos, el “Muzzgo”, sonreía y tomaba agua entre canción y canción, no tenía nada que decir y no dijo nada, su playera psicodélica en colores amarillos y verdes contrastaba con su saco de marino y su voz tímida se perdía entre el ruido del lugar, sólo se hacía escuchar cuando cantaba. Los celulares y cámaras fotográficas fueron velas de un altar que los oaxaqueños asistentes levantaron al grupo oriundo de Guadalajara, que estuvo “nomás” por una noche.

“¡Me estoy volviendo loco, loco, loco!” fue el fondo musical para un chico que se lanzó del escenario para volar sobre los fans, y que en el trayecto perdió el zapato, la euforia fue la dueña del momento, los jóvenes enloquecieron, brincaron y gritaron, fueron felices.

El “Muzzgo” anunció el final y lo cumplió, ni los gritos de ¡Porter! ni de ¡otra! hicieron que los músicos volvieran, al ver que su petición no sería cumplida los chicos se dispersaron y una joven subió al escenario para llevar de recuerdo la botella de agua de la que tomó el cantante de “Porter”.

Con sonrisas de satisfacción y decenas de fotografías en cámaras y celulares los jóvenes terminaron una noche de espera, que en su gusto, valió la pena, a pesar del mal sonido y la falta de respeto por parte de los organizadores.



jueves, 4 de octubre de 2007

El juego de espejos

Sulma E. Perzabal
sulmaperzabal@yahoo.com.mx


El juego de espejos

TÍTULO: Foe.
AUTOR: J.M. Coetzee.
EDITORIAL: Grupo Random House Mondadori, S.A. de C.V.
1ª. Edición en español: 2006.
Traducción de Alejandro García reyes
No. De págs. 157

La frase de Enrique de Hériz, “Un intenso debate en torno a la identidad que convierte al ser humano en materia de reescritura permanente” encierra el sentido y significado de la novela Foe del escritor sudafricano J. M. Coetzee, galardonado con el premio Nobel de literatura en el 2003.

Foe es la historia de una mujer inglesa llamada Susan Barton, que en búsqueda de su hija viaja a Bahía, una isla de Brasil donde permanece dos años, sin encuéntrala. Decide embarcarse de regreso a Londres con una tripulación que se amotina contra su capitán, al que matan. A Susan los marinos la abandonan en un bote a la deriva. La mujer logra llegar a una isla, la isla de Cruso y su criado Viernes quien no tiene lengua y como consecuencia no llega a acceder al privilegio del habla y todo lo que esto significa, comunicándose él con Susan y Cruso a través del lenguaje corporal, siendo éste un puente de interacción entre estos dos seres civilizados y el joven primitivo.

El tiempo y la soledad juegan un papel fundamental en la historia como lo expresa Susan quien también es la narradora, cuando pregunta a Cruso por las circunstancias que lo llevaron a la isla: “El paso de los años como el aislamiento habían cobrado su tributo a la memoria, y ya no se sabía a ciencia cierta dónde acababa la verdad y dónde empezaba la fantasía”. Después de un tiempo en la isla, llega una embarcación y los rescata a los tres, pero Cruso fallece en el camino. Viernes se convierte en el motivo de atención de Susan, quien se preocupa y especula sobre su origen y personalidad.

La náufraga al llegar a Londres pretende ahora contar su historia en la isla, para lo cual se contacta con un escritor, Foe, con quien debate la forma en que se escribirá su novela. Tanto usted como yo sabemos dice Foe a Susan, “Aunque nuestra experiencia sea distinta, hasta qué punto el escribir no es sino una mera divagación, créame si le digo que en mi vida de escritor a menudo me he visto perdido en el laberinto de la duda, el narrador ha de adivinar qué episodios de la historia prometen aportar algo al conjunto, extraer sus significados ocultos o ir trenzándolos como se cruza una cuerda”. El diálogo entre Susan y Foe nos ilustra sobre la dificultad técnica literaria que un autor debe superar para contar de forma escrita una historia real.

En las vivencias de los personajes, al relatarlas Susan, transforma sus identidades y les otorga un sentido a sus vidas al ser reconocidas por la novela. La obra es una reescritura de un clásico de la literatura universal, “Robinson Crusoe”, de Daniel de Foe, escrita en 1719. Coetzee crea una nueva versión con los mismos personajes (Cruso y Viernes) y renovándola con nuevos personajes (Susan Barton y Foe).

Algo interesante es cómo maneja Coetzee el naufragio en la historia, abordando en los personajes el miedo a la soledad, la esperanza de volver a la civilización, la sobrevivencia y la desigualdad social: “Si la providencia tuviera que velar por todos nosotros, ¿quién quedaría para recolectar el algodón y cortar la caña de azúcar? Para que prosperen los negocios del mundo, la providencia ha de velar unas veces y dormir otras, como hacen las criaturas inferiores…”

Leer Foe es una forma de mirar “la libertad”, el deseo de ver a los seres queridos después de una larga ausencia y sufrimiento, tal vez pensar más en la vida que en la muerte, ya que la existencia de Susan, Cruso y Viernes en la isla era como estar en una prisión, no de paredes y rejas sino de pensamiento con el imperativo de vivir con uno mismo y los demás: “Todos debemos cultivar una cierta ignorancia, una cierta ceguera, o la vida en sociedad se haría intolerable”.